Por Rocío López
Ciudad de México, 2 de noviembre de 2026

El vértigo de permanecer
Conozco la sensación del fracaso,
ese peso que se instala en silencio
tras un intento fallido.
Después de tantas caídas,
la derrota dejó de parecer un abismo
y se convirtió en un lugar conocido.
Las pérdidas me enseñaron el arte de seguir.
La victoria, en cambio,
es un territorio que no consigo habitar.
Desde aquí arriba todo parece demasiado frágil.
Miro el horizonte con la misma desconfianza
con la que antes miraba el suelo.
Y, por un instante,
no sé si estoy aprendiendo a permanecer...
o esperando a volver a caer.
***
Muertos sin funeral
Hay muertos sin flores,
ni despedidas,
ni palabras que ordenen lo que pasó.
Solo un silencio
que llegó sin aviso
y se quedó más tiempo del que debía.
Hay ausencias
que no se anuncian,
que no se explican,
que simplemente dejan de ser
sin dejar de sentirse.
Hay presencias
que cambian de forma,
que siguen ocupando un espacio
en lo que pensamos,
en lo que evitamos,
en lo que no volvemos a nombrar.
Desde aquí fuera
no hay pérdida,
no hay señal,
no hay historia que contar.
Y así,
uno aprende a cargar
con aquellos muertos
que nunca tuvieron un funeral.

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